“¡Qué comida tan mala tiene este restaurante!”, “Me duele todo”, “Estoy muy gorda”, “! Odio mi nariz ¡”, “Me molesta mucho este clima” “Siempre tengo mala suerte” “¡Qué mala película!”, “La culpa la tiene Fulano”.
¡Cuidado! Tener una actitud negativa y quejumbrosa todo el tiempo solo hará que los galanes salgan huyendo de ti a la primera oportunidad.
Piénsalo, a nadie le gusta estar mucho tiempo con personas que aman hacerse las victimas, ya que la negatividad y el estado de ánimo se contagian. Esto aplica también para tu galán; no importa lo guapa que él te considere, te botará en cuanto se canse de escuchar lo mal que te va en la vida.
Para los chicos, una mujer sexy no es solo que posea un cuerpo perfecto; sobre todo, les interesa que ella tenga una actitud sexy, la cual no incluye tu enorme inseguridad reflejada en tu inconformidad con todo lo que te rodea. Claro, si solo le interesas para una noche, esto no importará tanto. Pero si deseas que él te tome en serio, debes aprender a encontrarle el lado bueno a la vida.
Es increíble, pero por más que te haya deseado en un principio, en cuanto comience a hartarse de tus quejas, dejará incluso de desearte sexualmente, ya que irás perdiendo poco a poco el atractivo ante sus ojos, y en cuanto aparezca una mujer más estimulante (léase, que esté más dispuesta que tú a disfrutar la vida a su lado), cambiará su foco de interés.
Pues bien, ha llegado el momento en que deberás poner más atención a los comentarios que haces. Date cuenta y hazte consciente de cada vez que te quejes de algo. Mejor no abras la boca cuando desees decir algo negativo.
Claro, sé que en ocasiones queremos desahogarnos de alguna frustración, pero una cosa es buscar un poco de consuelo y atención de vez en cuando, y otra muy diferente es verle lo malo a todo. Aún cuando desees expresar algo negativo, puedes darle un toque divertido al comentario, o simplemente buscarle el lado bueno a la situación.
Así que ya lo sabes, si quieres tener un punto más a tu favor, intenta evitar las quejas lo más que puedas. ¿Quién no querrá estar contigo ahora?
